El reto
Con la victoria de López Obrador en 2018 y su proyecto de la Cuarta Transformación (4T), grandes empresas anunciaron que frenarían sus inversiones en México. Las empresas micro, pequeñas y medianas operaban en un mundo incierto, y era difícil calcular los riesgos de forma objetiva. La misión fue construir información que ayudara a reducirlos.
Dos tipos de incertidumbre
Incertidumbre es un término demasiado vago para analizar. Se propusieron dos categorías: la inducida, producida por los medios de comunicación y que genera temor en la población, y la estructural, causada por la falta de datos para hacer proyecciones estadísticamente válidas.
Cómo se hizo
- Un modelo económico, político, social e institucional de México con datos de los últimos cuatro sexenios (1998 a 2018): la trayectoria y la velocidad de más de doscientas variables.
- Un grupo de treinta expertos, entre académicos, analistas, empresarios y políticos, que en talleres sucesivos identificaron patrones del pasado al presente. El grupo incluía partidarios y detractores de López Obrador, lo que permitió distinguir incertidumbre inducida de estructural.
- Las tendencias se calificaron con distintos atributos y se discutieron. Se construyeron escenarios de consenso, que exploraban oportunidades posibles incluso para quienes estaban en contra.
- 1La recesión económica mundial se generaliza y profundiza la caída de la producción interna de México.
- 2Las políticas de ayuda directa (becas y otros apoyos sociales) conducen al aumento del déficit fiscal y a un mayor endeudamiento público.
- 3El crimen organizado incrementa su capacidad desestabilizadora hasta que pone en riesgo la capacidad de gobernabilidad del Estado.
- 4La presión política y económica del gobierno de EEUU se profundiza hasta reducir sensiblemente el margen de maniobra del gobierno de México.
- 5La presión de los medios de comunicación logra que el gobierno ajuste e incluso rectifique algunas de sus políticas y prácticas.
- 6Los megaproyectos del sureste (Tren Maya, Refinería Dos Bocas y Corredor Transístmico) enfrentan obstáculos y no logran materializarse como pivotes del desarrollo regional.
Qué pasó después
En una revisión hecha en 2024, cinco de las seis tendencias se habían cumplido en mayor o menor grado. La que no fue la quinta, sobre el poder de los medios de comunicación: el contrapeso no apareció y, al contrario, los medios tradicionales perdieron credibilidad.
Tampoco se concretaron los escenarios catastrofistas que anticipaban los detractores. En el taller había quedado claro que el gobierno seguiría la doctrina económica tradicional y cuidaría las variables macroeconómicas.
Es una lectura retrospectiva del propio equipo. Las cifras de la revisión están en el archivo del proyecto y deben verificarse antes de publicarse.
Qué aprendimos
- El ejercicio no pretendía pronosticar. En alta incertidumbre los datos estadísticos solos no sirven, y la trayectoria de las tendencias se construye con la opinión de expertos. Para eso se desarrollaron heurísticas que la vuelven indicadores cuantitativos.
- El trabajo concluyó semanas antes de la pandemia de COVID-19. Los escenarios más precisos venían de quienes exploraban los límites de las tendencias: solo un puñado de expertos en el mundo se atrevió a hablar de una pandemia que nos encerraría más de un año.
- Planear para el peor escenario posible prepara para lo que venga. No todas las posturas extremas valen, pero quitarlas para quedarse con las respuestas más populares pierde información.
- Queda por resolver a quién considerar experto cuando se pondera su respuesta, y cómo identificar la incertidumbre inducida y otros sesgos.